1. LA VENGANZA ES MÍA. Hace ya algún tiempo que estos chicos han demostrado que se mueven mejor en las aguas procelosas de las revanchas. Cuando mejor han rendido, a excepción de la final de Japón 2006, ha sido cuando se encontraban en el camino hacia el oro con algún equipo que anteriormente había osado poner en duda su hegemonía en el concierto internacional. Francia apalizó a España en el partido por el bronce del Eurobasket 2005 sin Gasol en la cancha. Pasaron los años y el destino quiso que Parker y los suyos se cruzaran en cuartos en Polonia 2009. Recital defensivo, juego de salón, manos afinadas, intensidad y venganza conseguida. Luego se han vuelto a ensañar varias veces con la misma selección tras la falta de respeto del partido de la fase de grupos en Lituania 2011. La última humillación, jugando al tran-tran en ataque y defendiendo como los ángeles fue el pasado 8 de agosto. Este extra de motivación ha sido clave hoy contra Rusia, ya que España nunca le había ganado en Juegos Olímpicos y, particularmente Gasol, casi siempre había perdido contra Kirilenko y compañía (incluida la derrota más dolorosa en la final del Eurobasket de Madrid 2007).
2. SECUNDARIOS NO TAN SECUNDARIOS. Aunque se critica mucho a Llull y a San Emeterio, su presencia es clave para entender la gesta lograda. Cuando un jugador se acostumbra a jugar en una posición, es difícil hacerle cambiar de la noche a la manaña. Sergi se ha llevado toda la temporada jugando de base en el Madrid y, hace un mes, tuvo que cambiar el chip debido a la presencia de Calde, Sada y Rodríguez en el combinado nacional. Cuando Scariolo entró en razón y le hizo jugar por fin de '1' para defender a Parker en cuartos, el hombre más rápido del Oeste vio el cielo abierto y dio rienda suelta a todo su arsenal físico. Por otro lado, el problema de San Emeterio es más de minutos y de contacto con la bola. En el Caja Laboral está acostumbrado a un rol protagonista, a amasar el balón y decidir, penetrar, pasar o tirar. Es el Navarro de Ivanovic, salvando las distancias. Aunque los comentaristas siempre inciden en que es básico en el esquema, en que nunca tiene un mal gesto y tal, está claro que no puede ser un microondas de la noche a la mañana, ya que Vinnie Johnson sólo hubo uno. Eso sí, su marcaje a Kirilenko en la segunda parte fue crucial y meritorio.
3. BAJO RENDIMIENTO. Parece que Navarro (ese señor de Cuenca, que diría el gran Manuel Olivares) tenga que ser siempre eficiente por decreto. Siempre esperamos la canasta lúcida, la jugada mágica con la pierna levantada, el triplón desde su casa... Pero Juanqui ha estado muy fastidiado por una fascitis plantar y le falta ese punto de forma para estar al nivel del Eurobasket del año pasado. En ese saco podemos meter a Rudy, que se ha llevado cuatro meses sin competir por su lesión de espalda. No quedó muy clara la lesión que sufrió Marc en la preparación, pero seguro que le ha minado también el rendimiento.
4. EXPERIENCIA Y OFICIO. Cuando el balón no entra por lo que sea, cuando la bola se sale y no tienes el día, lo mejor es crecer desde la defensa. Pasa en el baloncesto pachanguero y pasa en la superelite. Cuando los chavales supieron bajar el culo y no dejar ningún triple librado a los Fridzon, Ponkrashov y cía, comenzó la remontada y la posterior victoria. Y eso también es loable, aunque los ataques sean espesos. Hay que ser consciente de que esta generación está llegando poco a poco a su fin (ojalá me equivoque) y que el cénit de su mejor juego fue aquel partido contra Lituania en la fase de grupos del año pasado y la final versus Francia.
5. CORRECCIÓN DE ERRORES. Scariolo se equivocó de forma nítida en el primer partido contra Rusia al dejar en el banquillo a Ibaka, que era el segundo mejor anotador de España hasta ese momento. Sólo disputó seis minutos en favor de Marc, que demostró estar algo perdido y desacertado durante todos los Juegos (hasta el último cuarto de hoy). También la pifió al quitar de la cancha a Sergio Rodríguez, líder de la remontada, a falta de cuatro minutos para el final para volver a colocar en la cancha a Calderón. Estos desaciertos sirvieron para revertir los esquemas contra Francia, manteniendo a Llull como base hasta el final, y contra Rusia con ese quinteto atípico formado por Marc, Felipe, Calde, Llull y San Eme, que jugó los minutos clave del último cuarto con un excelente rendimiento. Por primera vez en muchos años, Navarro vio un final de partido apretado desde el banquillo. Viene bien para el cambio generacional que se avecina...